El exquisito aroma y la combinación de sabores hace que el “adobo arequipeño” sea un plato infaltable para todos los que visitan la ‘Ciudad blanca’.
Este potaje es elaborado a base de carne de cerdo marinada con verduras y especias y se cuece en una olla de barro. La tradición ‘characata’ manda que puede comerse como almuerzo, pero también en el desayuno los días domingos, acompañado con pan.
Las antiguas familias tenían la costumbre de consumirlo en la primera comida del día, para romper el ayuno luego de comulgar en la misa de las 6 de la mañana. Este manjar se encuentra en las picanterías típicas de Arequipa.